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La sustentabilidad también se construye detrás de cámaras

La sustentabilidad también se construye detrás de cámaras

2026-09-07
Centro de Empresas Conscientes
Artículos

Una producción audiovisual comienza mucho antes de que se encienda una cámara. Hay equipos que transportar, locaciones que iluminar, escenografías que construir, materiales que utilizar y decenas de decisiones capaces de aumentar o reducir su impacto.

La dimensión del reto es considerable. BAFTA Albert calcula que la industria audiovisual del Reino Unido genera cerca de 175 mil toneladas de emisiones de CO₂ al año, a partir de información de más de 2,500 producciones analizadas durante 2024. Transporte, energía, materiales y residuos aparecen entre las principales oportunidades para transformar la industria.

En este artículo de opinión, Santiago Barbosa Zazueta, estudiante de séptimo semestre de la Licenciatura en Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe, parte de su propia experiencia en producciones audiovisuales, comerciales, cine, televisión y montajes teatrales para explorar cómo la sustentabilidad puede integrarse desde la planeación de cada proyecto.

Su texto propone mirar tanto lo que ocurre detrás de cámaras como las historias que llegan a la audiencia, desde el uso de iluminación LED y escenografías reutilizables hasta el bienestar de los equipos y el poder de las narrativas para impulsar cambios culturales.


 

Innovación en sustentabilidad empresarial aplicada a las producciones audiovisuales y escénicas

La innovación en la sustentabilidad empresarial se ha convertido en uno de los principales retos que enfrentan las industrias contemporáneas, especialmente aquellas relacionadas con la creatividad, la comunicación y el entretenimiento. En el contexto actual, donde las empresas enfrentan una creciente presión por responder al cambio climático, generar impacto social positivo y optimizar el uso de los recursos, sectores como el cine, la televisión, la publicidad y el teatro tienen una gran oportunidad para replantear sus procesos de producción y evolucionar hacia modelos más responsables. Desde mi experiencia profesional en producciones audiovisuales, comerciales, cine, televisión y montajes teatrales, considero que mi disciplina juega un papel clave dentro de esta transformación, ya que no solo produce contenido cultural y comercial, sino que también puede convertirse en un modelo de innovación sostenible tanto en su operación como en los mensajes que transmite a la sociedad.

Tradicionalmente, las producciones audiovisuales y escénicas han requerido una gran cantidad de recursos para poder ejecutarse. Realizar una filmación implica una logística compleja que incluye transporte de equipos y personal técnico, instalación de escenografías, consumo elevado de energía para iluminación, operación de dispositivos electrónicos y uso constante de materiales desechables. En muchas ocasiones, la presión por cumplir con tiempos de entrega hace que las decisiones se enfoquen únicamente en la eficiencia inmediata, dejando de lado el análisis del impacto ambiental generado por cada proceso.

En el teatro suele pensarse que el impacto ambiental es menor debido a una aparente menor dependencia tecnológica. Sin embargo, esta percepción puede resultar engañosa. La construcción de escenografías, la fabricación de vestuario, la utilería y los elementos de ambientación también generan un consumo importante de recursos. Muchas veces, estos materiales son utilizados únicamente durante una temporada o una serie limitada de funciones antes de ser descartados. Esto genera una cantidad significativa de residuos que podría evitarse mediante estrategias de diseño sostenible y reutilización.

Durante mucho tiempo, estas dinámicas fueron vistas como una parte inevitable del proceso creativo. La prioridad estaba centrada en el resultado artístico final, sin cuestionar demasiado el costo ambiental o social del proceso de producción. Sin embargo, la evolución de la industria y la creciente conciencia ambiental han demostrado que es posible replantear estos modelos sin comprometer la calidad artística o técnica de una producción. Aquí es donde la innovación en sustentabilidad empresarial cobra relevancia, ya que no se trata únicamente de reducir impactos negativos, sino de transformar la lógica de producción para generar valor económico, social y ambiental al mismo tiempo.

Desde mi carrera profesional, una de las principales formas de contribuir a esta innovación es mediante la implementación de procesos de producción sostenible desde las primeras etapas de planeación. En las producciones audiovisuales, por ejemplo, la transición tecnológica ha abierto oportunidades importantes para reducir impactos. El uso de iluminación LED ha sustituido progresivamente sistemas tradicionales que consumían grandes cantidades de energía y generaban calor excesivo. Esta innovación no solo reduce costos operativos y emisiones de carbono, sino que también mejora las condiciones de trabajo dentro del set, haciendo más cómoda y segura la operación para el equipo técnico y artístico.

Asimismo, la digitalización de procesos ha representado un cambio significativo. Hoy en día es posible gestionar guiones, llamados de producción, cronogramas y documentos técnicos mediante plataformas digitales, eliminando la necesidad de imprimir grandes cantidades de papel en cada proyecto. En producciones en las que he participado, he observado cómo decisiones aparentemente pequeñas, como digitalizar documentos o mejorar la coordinación entre departamentos mediante herramientas tecnológicas, pueden generar una diferencia importante tanto en eficiencia como en reducción de desperdicios.

Otro aspecto fundamental es la optimización logística. En producciones de cine, televisión o comerciales, una planeación estratégica puede disminuir considerablemente los traslados, agrupar jornadas por locación y reducir el consumo de combustible. Muchas veces, reorganizar correctamente un calendario de grabación permite evitar movimientos innecesarios de personal y equipo. En mi experiencia, cuando la sostenibilidad se integra desde la preproducción, las decisiones operativas se vuelven más inteligentes y el impacto positivo se refleja tanto en costos como en organización general del proyecto.

Además, la selección consciente de proveedores también representa una oportunidad importante para innovar. Trabajar con empresas locales, rentar equipo en lugar de adquirirlo cuando no es necesario, o colaborar con proveedores que implementen prácticas responsables son decisiones que pueden disminuir significativamente la huella ambiental de una producción. Estas acciones, aunque parecen operativas, forman parte de una visión empresarial mucho más amplia sobre sostenibilidad.

En el teatro también existe un amplio campo para la innovación sostenible. Una práctica especialmente valiosa es el diseño de escenografías modulares y reutilizables. Con frecuencia, muchos montajes construyen estructuras específicas para una sola obra, las cuales son desechadas al finalizar la temporada. Sin embargo, mediante un diseño estratégico es posible desarrollar sistemas adaptables a diferentes montajes, prolongando su vida útil y reduciendo costos materiales.

De igual manera, el vestuario y la utilería representan espacios claros de innovación. La reutilización, adaptación y resignificación de elementos existentes no solo disminuye residuos, sino que impulsa soluciones creativas más inteligentes. Muchas veces, trabajar con recursos limitados obliga a encontrar propuestas artísticas más originales que depender constantemente de materiales nuevos.

Desde mi perspectiva, esta capacidad de reinterpretar recursos ya existentes no limita la creatividad; por el contrario, la fortalece.

Además de transformar sus procesos internos, las producciones audiovisuales y teatrales tienen una ventaja diferencial frente a otras industrias: su enorme capacidad de influencia social. Esta característica convierte al sector en un actor estratégico dentro de la construcción de una cultura sostenible.

El cine, la televisión, la publicidad y el teatro tienen el poder de moldear narrativas, generar conversación pública e influir en comportamientos colectivos. A través de historias, campañas y representaciones escénicas, es posible sensibilizar a las audiencias sobre problemáticas ambientales, justicia social, consumo responsable y cuidado del planeta.

Desde mi trabajo profesional, entiendo que cada producción representa una oportunidad para transmitir mensajes con propósito. Un comercial puede promover hábitos de consumo consciente; una serie puede visibilizar problemáticas ambientales; una obra de teatro puede cuestionar dinámicas sociales insostenibles; y una producción cinematográfica puede generar reflexión profunda sobre la relación entre las personas y su entorno.

Esto es especialmente relevante porque muchas veces las audiencias no cambian su forma de pensar únicamente a partir de datos o estadísticas, sino a través de historias capaces de generar empatía. Ahí radica uno de los mayores aportes de mi disciplina a la sustentabilidad: su capacidad de conectar emocionalmente con las personas y traducir problemáticas complejas en experiencias significativas.

La innovación sustentable, en este sentido, no se limita a la operación técnica. También implica desarrollar una visión ética sobre el contenido que se crea y su impacto en la sociedad. Producir de manera sostenible no significa únicamente reducir residuos o ahorrar energía, sino también utilizar el poder narrativo para impulsar una transformación cultural.

Otro aspecto fundamental dentro de la sustentabilidad empresarial es la dimensión humana. Las industrias creativas suelen operar bajo altos niveles de exigencia, jornadas extensas y ritmos intensos de trabajo. Aunque estas dinámicas suelen justificarse por la presión de los tiempos de entrega y la naturaleza cambiante de las producciones, también representan desafíos importantes en términos de bienestar laboral.

Desde mi perspectiva profesional, una empresa verdaderamente sostenible debe cuidar tanto sus recursos naturales como su capital humano. Esto implica promover ambientes laborales saludables, liderazgo consciente, comunicación efectiva, respeto por los tiempos de descanso y condiciones de trabajo dignas para todos los integrantes de una producción.

En muchos proyectos audiovisuales y teatrales, el desgaste físico y emocional del equipo puede normalizarse como parte del proceso. Sin embargo, considero que una producción eficiente no tiene por qué estar basada en agotamiento extremo o improvisación constante. Por el contrario, una planificación responsable y una gestión humana estratégica pueden elevar tanto la calidad del resultado como la sostenibilidad del proceso.

Aquí, el liderazgo adquiere una relevancia central. Quienes coordinamos recursos, tiempos y equipos tenemos la posibilidad de impulsar cambios estructurales dentro de la industria. Incluir criterios de sostenibilidad en la toma de decisiones, fomentar conciencia ambiental dentro del equipo y priorizar prácticas responsables son acciones que pueden transformar progresivamente toda la cultura de producción.

Otro elemento clave es la relación entre sustentabilidad e innovación económica. Existe la percepción equivocada de que implementar prácticas sostenibles incrementa costos y reduce competitividad. Sin embargo, en la práctica suele ocurrir lo contrario.

La eficiencia energética reduce gastos operativos; la reutilización de materiales optimiza presupuestos; una mejor planeación disminuye desperdicios; y la digitalización de procesos mejora tiempos de ejecución. En una industria donde los presupuestos suelen ser ajustados y donde cada recurso cuenta, la sustentabilidad puede convertirse en una ventaja competitiva real.

Además, el mercado está evolucionando. Cada vez más marcas, inversionistas y audiencias valoran proyectos alineados con principios ambientales y sociales. Las productoras que integren estos criterios no solo responderán a una exigencia ética, sino también a una demanda creciente del mercado.

Desde mi carrera profesional, veo una gran oportunidad para formar parte de este cambio. La producción audiovisual y escénica atraviesa una transformación impulsada por avances tecnológicos, nuevas expectativas sociales y una conciencia ambiental cada vez más presente. Participar activamente en esta evolución significa asumir una visión más integral del rol del productor: no solo como gestor creativo y operativo, sino también como agente de innovación responsable.

A futuro, imagino una industria donde cada proyecto contemple indicadores de sostenibilidad desde su planeación inicial; donde existan protocolos estandarizados de producción verde; donde la reutilización de materiales sea parte natural del proceso; donde las narrativas promuevan reflexión social; y donde el bienestar de los equipos sea considerado un pilar esencial del éxito.

También imagino una industria donde la sustentabilidad deje de verse como una tendencia o una estrategia adicional, para convertirse en un criterio básico de calidad profesional. Así como hoy se exige excelencia técnica y creativa, en el futuro debería exigirse también responsabilidad ambiental y social.

En conclusión, mi trabajo en producciones audiovisuales, cine, televisión, comerciales y teatro está profundamente conectado con la innovación en sustentabilidad empresarial. Desde la optimización de recursos y la reducción del impacto ambiental, hasta la creación de contenido transformador y la promoción de entornos laborales responsables, esta disciplina tiene un enorme potencial para contribuir a modelos de negocio que respeten y potencien la vida en el planeta.

La verdadera innovación no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías o producir contenidos visualmente impactantes. Innovar también significa cuestionar prácticas tradicionales, rediseñar procesos y asumir responsabilidad sobre el impacto que generamos. Como profesional de las industrias creativas, considero que tengo la oportunidad de impulsar esta visión, demostrando que la excelencia artística y técnica puede ir de la mano con el compromiso sostenible. Solo así será posible construir una industria que no solo entretenga e inspire, sino que también contribuya activamente a un futuro más consciente, equilibrado y sostenible para todos.

Referencias bibliográficas

BAFTA albert. (2023). Sustainable production guide for film and television. BAFTA.
https://wearealbert.org

Ellen MacArthur Foundation. (2022). Completing the picture: How the circular economy tackles climate change. Ellen MacArthur Foundation.
https://www.ellenmacarthurfoundation.org

United Nations. (n.d.). Sustainable Development Goals. United Nations.
https://sdgs.un.org/goals

United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. (2022). Re|Shaping policies for creativity: Addressing culture as a global public good. UNESCO Publishing. https://unesdoc.unesco.org

United Nations Environment Programme. (2023). Sustainable consumption and production policies. United Nations Environment Programme.
https://www.unep.org/explore-topics/resource-efficiency/what-we-do/sustainable-consumption-and-production-policies

 

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