Una empresa puede tener certificaciones y hablar de propósito, mientras sus empleados todavía sienten miedo de señalar algo que no funciona. Esa distancia entre lo que se declara y lo que se vive atraviesa la reflexión de
David Pérez Castillo, profesor investigador de la Escuela de Negocios y director de investigación del Centro de Empresas Conscientes del Tecnológico de Monterrey, propone en este artículo observar cuatro núcleos de la consciencia empresarial para entender cómo se expresa en las decisiones de todos los días.
Los 4 núcleos de la consciencia empresarial: Un marco aplicado
De acuerdo con el modelo propuesto por Raj Sisodia (Mackey y Sisodia, 2014), una empresa consciente es aquella que se rige por un propósito superior que va más allá de la mera generación de beneficios económicos, integrando de manera profunda a todos sus grupos de interés (stakeholders), promoviendo una cultura organizacional basada en valores éticos y de responsabilidad, y fomentando un liderazgo auténtico y transformador.
Algunos ejemplos de estas empresas son Tierra de Monte (biotecnología sin químicos para suelos) y Rayito de Luna (envases retornables y economía circular) en México, o Dr. Bronner's (jabones orgánicos que topan la brecha salarial ejecutiva y donan utilidades) y Patagonia (ropa técnica de montaña que blindó su gobernanza cediendo sus acciones a fideicomisos climáticos) a nivel global. Todas priorizan la ética y la regeneración socioambiental por encima del beneficio económico.
Sin embargo, en la operación regular es complicado definir cuándo una empresa es realmente consciente y cuándo no. Por ejemplo:
- Una empresa que cumple con lo que marca la ley, ¿ya es una empresa consciente?
- Una empresa que tiene productos “verdes certificados” ¿automáticamente se vuelve una empresa consciente?
- Si el producto de una empresa genera obesidad en la población, pero tiene la certificación Best Place to Work, ¿puede considerarse consciente?
También me vienen a la mente las microempresas, aquellas que cuentan con menos de 10 empleados, que a muchas de ellas les cuesta llegar a fin de mes y no alcanzan a lograr certificaciones externas. ¿En qué momento podemos decir que son empresas conscientes?
Asimismo, no podemos olvidar el greenwashing, empresas que se dicen sustentables, verdes o inclusive regenerativas, pero que los efectos de sus operaciones son altamente contaminantes o generan efectos negativos en la sociedad marcados por un capitalismo depredador.
Entonces, vienen las preguntas centrales: ¿dónde está la consciencia de una empresa? ¿cuándo logramos distinguir a una empresa consciente?
¿Dónde radica la consciencia en una empresa?
Inclusive parece incorrecto decir que una empresa tiene consciencia, ya que ésta es una propiedad biológica, cognitiva y subjetiva atribuida a los seres vivos (y, en su máxima expresión, a las personas). Por lo tanto, atribuirle "consciencia" a una organización es técnicamente una metáfora o una personificación jurídica.
Sin embargo, en el marco de la teoría de las organizaciones (March y Simon, 1958), podríamos aceptar el concepto y utilizarlo para identificar 3 formas de observar la consciencia de una empresa:
- La empresa como un nexo de consciencias: Una organización no es una entidad abstracta aislada; es una comunidad humana, especialmente sus líderes, que operan con determinada autoconsciencia, empatía y responsabilidad. La organización "refleja" la consciencia colectiva de sus miembros y accionistas.
- Sistemas, políticas y estructuras organizacionales: Cuando una empresa diseña estatutos legales que protegen el medio ambiente o adopta estructuras de gobernanza transparentes, esa "consciencia" de sus creadores se convierte en una propiedad emergente del sistema. El sistema opera y se adapta de forma que regula el comportamiento de un empleado.
- Responsabilidad jurídica y moral: Legalmente, las empresas son "personas morales" con derechos y obligaciones. Si se les reconoce la capacidad jurídica para firmar contratos, generar riqueza o cometer delitos (daño ambiental, fraude), es conceptualmente coherente exigirles un nivel de respuesta moral y reflexiva ante sus impactos, lo cual equivale a actuar con consciencia.
Considerando lo anterior, podríamos resumir que la consciencia de una empresa radica en 4 núcleos:
- La cosmovisión de sus líderes
- El compromiso vivo de sus empleados
- La coherencia del sistema organizacional
- Las responsabilidades legales adquiridas
No podemos hablar de un líder consciente si su visión mercantilista le impide invertir un solo centavo sin exigir gratificación económica inmediata. Del mismo modo, es imposible exigir un compromiso vivo en los empleados cuando se les mantiene bajo una cultura de miedo a perder el empleo, o si sus políticas internas castigan la colaboración en favor del individualismo. Finalmente, las responsabilidades legales adquiridas pierden todo valor ético cuando se degradan a meras lagunas jurídicas para evadir obligaciones.
¿Cómo podemos distinguir a una empresa consciente?
Considerando lo anterior, me parece que podemos visualizar algunos elementos que nos permitan identificar cuándo una empresa es consciente y cuándo no.
- ¿Los líderes se cuestionan cómo entienden el mundo y cuáles son sus motivaciones económicas?
- ¿Los empleados conocen el propósito profundo de la organización y, la cultura organizacional les permite corregir el rumbo?
- ¿En la empresa se revisan y se cuestionan las reglas, normas y prácticas, visualizando no solo una mejora de la producción, sino una mejora como organización en su impacto al planeta y a la sociedad?
- ¿La empresa ha adquirido los compromisos legales que le vinculen con el impacto de sus operaciones?
Teniendo en mente estas preguntas, considero que no necesariamente una empresa debe tener un impacto neto positivo para considerarse una empresa consciente; sin embargo, sí visualizarlo y hacer esfuerzos reales para moverse en esa dirección.
Además, en la práctica es difícil ver el nivel de consciencia de una empresa, ya que inclusive las certificaciones (como Empresa B o ISO) evalúan procesos y estándares, mientras que la evaluación de la "consciencia" operativa debe estar orientada a la capacidad reflexiva y la gobernanza adaptativa frente a los dilemas éticos y límites sociales y planetarios.
En las PyMEs, la consciencia no suele verse en reportes ESG o certificaciones, sino por la proximidad comunitaria, el trato ético directo y la ausencia de externalidades deliberadas. Considero valioso enfatizar que la consciencia operativa es una postura ética y de orientación estratégica con una visión amplia pero sensible, no solo un producto “prémium”.
He planteado 4 núcleos de la consciencia empresarial, aunque observarlos en la práctica puede no ser tan común. Sin embargo, puedo ver la consciencia de una empresa cuando:
- Los líderes se muestran y buscan congruencia en su actuar y pensar, al menos entre sus stakeholders.
- Se permite ser evaluada por sus empleados y la comunidad donde opera sin miedo a la represión.
- Emite periódicamente un documento donde dice cuáles son sus impactos positivos y negativos en el planeta y en la sociedad, y busca ajustar sus estructuras. No finge, flexibiliza o maquilla sus datos de cara ni a inversionistas, ni a consumidores.
- Firma convenios y contratos con organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil, que le comprometen a actuar conforme a sus principios. No solo lo dejan en términos de buenas intenciones.
Patagonia ejemplifica estos elementos mediante la congruencia de sus líderes. Yvon Chouinard trabajaba en una oficina modesta de madera reciclada e impulsaba la flexibilidad laboral bajo la filosofía de "Let my people go surfing". En Patagonia se fomenta una cultura de seguridad psicológica radical al transparentar y corregir abusos en sus maquilas asociadas en Asia, mientras publica sus fallas ambientales sin filtros en The Footprint Chronicles. Finalmente, la empresa se blindó legalmente como una Benefit Corporation, obligándose por contrato a priorizar el bienestar planetario por encima de las utilidades.
En resumen, podemos decir que una empresa no se vuelve consciente por carecer de impactos negativos en un sistema económico imperfecto, sino por la capacidad estructural de autocrítica: reconocerlos, transparentarlos y transformar activamente sus modelos de negocio para remediarlos.
Redefinir la consciencia desde sus 4 núcleos operativos (líderes congruentes, culturas sin miedo, transparencia sin maquillaje y elementos legales vinculantes) nos permite bajar el concepto de la abstracción teórica y ofrecer una orientación pragmática.
Solo así podremos distinguir a las organizaciones que realmente están liderando la transición hacia un modelo económico regenerativo, de aquellas que simplemente han aprendido a hablar el lenguaje de la sostenibilidad.
En tu empresa, ¿se observan acciones en los 4 núcleos de la consciencia empresarial?
Referencias
Mackey, J., y Sisodia, R. (2014). Capitalismo consciente: Liberando el espíritu heroico de los negocios. Empresa Activa.
March, J. G., y Simon, H. A. (1958). Organizations. John Wiley & Sons.